Hipotermia (Hombre al agua) – Médico a Bordo

HIPOTERMIA (HOMBRE AL AGUA)

La situación accidental más grave que puede darse durante la navegación, es la caída de un tripulante al agua. Las medidas preventivas son aquí siempre vitales, porque es precisamente la vida lo que nos jugamos. Tanto el Capitán como los tripulantes (porque el Capitán no está exento de ser el accidentado), deben conocer los pormenores técnicos tanto de la prevención como de las actuaciones rápidas y precisas que se requieren para que la caída al agua de una persona no se convierta en tragedia, cosa que se considera sucede en el 50% de las caídas, dependiendo de si es de día o de noche, del estado del mar, de factores atmosféricos y temperatura del agua.

Las medidas a tomar por el Capitán, deben ser obedecidas militarmente, siguiendo sus instrucciones el resto de la tripulación a rajatabla, con celeridad y sin discusión.

Este no es el sitio para repasar las técnicas de maniobras, señales de socorro, etc., encaminadas a localizar y recuperar al tripulante caído, y nos vamos a centrar en la importancia, una vez recuperado, de evitar daños físicos que pueden hacer infructuoso el gran esfuerzo realizado para subir a bordo al accidentado.

La temida Hipotermia que se produce en estos casos es lógicamente por inmersión y se llama así a partir de que la temperatura del cuerpo baje de 35ºC., lo cual dependerá en primer lugar de la temperatura del agua del mar y en segundo del tiempo que se tarde en el rescate. Podemos calcular que si el agua está a 5 ºC, el tiempo de supervivencia, oscila entre 2 y 3 horas y si el agua está a 15 ºC aumenta hasta alrededor de 6 horas. Para aumentar estos plazos el accidentado no debe desprenderse de su ropa y si tiene chaleco o algo donde agarrarse intentará moverse lo menos posible en posición fetal. Si el accidentado había bebido, todo empeora porque el alcohol disminuye la termorregulación y produce vasodilatación con la consiguiente pérdida de calor.

Sucede que para conservar calor el cuerpo responde con una vasoconstricción, no sólo en la piel sino en todos los órganos, produciéndose microinfartos a medida que desciende la temperatura. El Sistema Nervioso Central da las primeras señales y ocasiona al llegar a los 32ºC obnubilación y a continuación desmayo. A los 30ºC pérdida de reflejos y pupilas fijas dilatadas. A los 26ºc puede llegar el coma, pero todo esto puede ser reversible si actuamos adecuadamente en los primeros momentos. Si la temperatura corporal llega a los 20ºC se produce la parada cardíaca.

Una vez recuperado el tripulante hay que recurrir a todo tipo de actuaciones para realizar el calentamiento. Meterlo en un camarote, resguardado de la humedad y el viento, cobijarlo con mantas y si es posible inmersión en agua caliente, si no se puede de todo el cuerpo por lo menos de las zonas más distales (manos y pies). Ingerir líquidos calientes (nunca alcohol), facilita, junto con todo lo anterior, la reversión del proceso.

Dependiendo del tiempo transcurrido y del estado del paciente, el Capitán decidirá su traslado a tierra firme para control médico.

 

Dr. S. Giménez Artieda

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