La Vasectomía

La Vasectomía
La sección y ligadura de los conductos (vas) deferentes del varón es un método anticonceptivo, de los llamados “definitivos”que se practica con una frecuencia cada vez mayor. Se realiza en régimen ambulatorio, con anestesia local, en pocos minutos, alta seguridad y mínimos riesgos de complicaciones. Para evitar problemas o sorpresas de diversa índole, debe procederse a la comprobación biópsica, anatomopatológica, diferenciada para cada conducto, del segmento seccionado, así como a tomar diferentes precauciones y controles transitorios tras la intervención.Aún de mayor actualidad es la posibilidad de la reconstrucción (recanalización o reversión) de la permeabilidad de la vía seminal previamente interrumpida con la vasectomía.

Junto con la función sexual, nunca perdida, se podrá recuperar la fertilizante. Esta reversión (vasovasostomía) puede ser realizada con éxito bajo determinadas circunstancias, ante el deseo de recuperar la capacidad de procrear.

Vías distales
 

Vías proximales
Estructura 

Los conductos deferentes, uno para cada lado, forman parte de la vía seminal y comprenden un largo trayecto que está intercalado entre el epidídimo y, tras recibir el contenido de las vesículas seminales, el conducto eyaculador. Este último atraviesa la próstata y desagua en el uretra, ya en la raíz del órgano copulador (ver esquema). Los deferentes tienen una pared muy gruesa, con abundantes capas de músculo liso contráctil, y una luz o calibre reducidas y escasas.

Acompañados de los vasos sanguíneos, forman el cordón espermático y abandonan la bolsa escrotal para entrar en la cavidad abdominal.
La vía seminal es una complicada, serpenteante y prolongada cadena o sistema de conducciones que va desde los testes o dídimos (gemelos) hasta la mencionada uretra del pene. La vía tiene una extraordinaria capacidad de almacenamiento de espermatozoides, permite su maduración y adecuación para la concepción y aporta el medio adecuado, fluido, vehículos y nutrientes a las células germinales fertilizantes.La red del epidídimo (“encima del teste”) es plegada, tortuosa y puesta en línea recta tendría una longitud de varios metros. Estas consideraciones sobre la longitud y capacidad de almacenamiento de la vía seminal tienen su importancia, ya que tras la vasectomía, y todavía por algún tiempo, el individuo no es estéril. Transitoriamente, persiste el riesgo de fecundación por ávidos y habilidosos espermatozoides que, ocultados en la vía, sorprenden al individuo indebidamente confiado. Se calcula que, por promedio, el periodo o margen de seguridad debe alcanzar, hasta el día cuarenta posvasectomía, entre quince o veinte eyaculaciones, y ha de realizarse el consiguiente control del semen para verificar su azoospermia (ausencia de espermatozoides).

Intervención

La vasectomía es un método anticonceptivo que cada vez tiene una mayor demanda. Se calcula que en Estados Unidos se practica más de medio millón cada año. Según las encuestas realizadas, es un método bien aceptado por su sencillez, seguridad, de costo asequible, y que permite una adecuada relación sexual sin interferencias o temores a un embarazo no deseado. A pesar de que, como luego veremos, puede ser reversible, en principio puede considerarse como método definitivo. Por ello, el varón debe ser una persona emocionalmente estable y estar persuadido de su deseo de no tener más descendencia. La pareja debe estar debidamente informada y convencida de la realización de la intervención.

El procedimiento es sencillo, se emplean unos veinte minutos, en régimen ambulatorio y con anestesia local. Debe ser realizado por un urólogo, en el medio adecuado y con las facilidades de una clínica bien dotada. Consiste en la interrupción de la vía seminal mediante la sección de los conductos deferentes y consiguiente ligadura o fulguración con fijación de los cabos seccionados. Con ello se consigue la esterilidad, el impedir el paso de los espermatozoides al material eyaculado.

A efectos de comprobación y garantía para los urólogos y clientes, debe procederse al debido estudio biópsico del material seccionado en cada deferente. Durante algún tiempo el individuo, por el material almacenado en la vía seminal, puede continuar siendo fértil, por lo que también ha de procederse al ulterior estudio del semen para comprobar la ausencia de espermatozoides en él.

El procedimiento, por supuesto, no interfiere en la función sexual ni en la producción de hormona masculina o en acción alguna sobre los centros superiores de la regulación hormonal ni otros órganos o sistemas. Las complicaciones son muy escasas (menos del 5 por 100) y de rango menor: hematomas, infecciones de la herida y estructuras vecinas, inflamaciones reactivas al semen extravasado, etc. También es excepcional el fracaso en su intención primaria al poderse producir una recanalización espontánea de los cabos o por defectos en la técnica (0,2 por 100).

Reconversión

Con los avances microquirúrgicos, cada día son mejores los resultados de la reconversión de las vasectomías (vasovasostomías). Aquellos hombres separados que vuelven a formar una pareja estable son los mayores demandantes de los procedimientos de reconversión de sus vasectomías previas. Hay diferentes técnicas descritas para su realización y de las que, en detalle y posibilidades, debe informarse a las parejas. Aunque puede hacerse con anestesia local, su mayor duración hace más recomendables otros procedimientos.

Después de un periodo de dos o tres meses tras la reintervención, puede esperarse la recuperación de la presencia de espermatozoides en el semen eyaculado en el 80 ó 90 por 100 de los casos. Sin embargo, las cifras de fertilidad que se manejaban oscilaban entre el 30 y el 40 por 100 de gestaciones conseguidas. Esta discrepancia entre presencia de espermatozoides recuperados y relativamente baja tasa de gestaciones se explicaba por la presencia o posible aparición de anticuerpos contra los espermatozoides y que pudieran ser achacados en su producción a la vasectomía.

Sin embargo, según datos de Silver (1994), se puede, con una adecuada técnica, alcanzar el 71 por 100 de éxitos. Algunos factores, como la técnica empleada en la vasectomía previa, el tiempo transcurrido desde ella, la presencia de obstrucciones del epidídimo y otras circunstancias, pueden condicionar el éxito de la vasovasostomía. En general, y con vistas a una posible recanalización-reconversión, es preferible realizar la vasectomía lo más alta y alejada posible del epidídimo y dejando abierto el cabo proximal del deferente seccionado. También, si la vasectomía previa fue remota, más de diez años, empeoran considerablemente los resultados de la ulterior vasovasostomía.

Datos de referenciaAutor: Dr. S. Giménez Artieda
Publicado en: ABC Dominical “Salud”.
Bibliografía: Artículo de elaboración propia.
Última fecha de revisión de este Artículo: 25-08-2012